Ha sido un placer encontrar esta magnífica "manipuladora" de lo bello. Y con manos de mujer. Un lujo.

RASO

Cada noche, al cubrir mi cuerpo desnudo

con la seda que arropa mi descanso...

te rememoro.

Cuando el suave entretejido se desliza

entre mis brazos estirados al cielo,

en un intento famélico de llamado

de aullido ronco ,

de grito infinito y silencioso ;

mi carne se repliega queriendo subordinarse

al recuerdo del contacto tibio de tus manos...

Es en ese instante

( cuando la luna acuna a los amantes del

universo),

que mis pezones erectos,

irradian el hambre de tenerte,

nuevamente...

Daniela Floridia

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